La lección detrás de la bolsa

Elasticidad de precios: la lección detrás de la bolsa de Doritos más cara de la historia

Existe una idea que suele repetirse en muchas empresas: si una marca es suficientemente fuerte, puede seguir aumentando precios sin afectar significativamente la demanda, durante cierto tiempo eso parece funcionar, las ventas se mantienen, los márgenes mejoran y la percepción interna es que el mercado seguirá aceptando incrementos, el problema es que toda marca tiene un límite, no importa cuántos años lleve construyendo posicionamiento, cuántos puntos de venta tenga o qué tan conocida sea, llega un momento en el que el consumidor deja de justificar el precio y comienza a replantear su decisión de compra.

Eso fue precisamente lo que ocurrió con Doritos en Estados Unidos, lo que parecía un ajuste razonable derivado de la inflación terminó convirtiéndose en uno de los ejemplos más visibles sobre elasticidad de precios, percepción de valor y reacción del consumidor.

¿Por qué una bolsa de Doritos se convirtió en un caso de estudio?

La historia gira alrededor de un dato que, en apariencia, parece menor: una bolsa de Doritos llegó a venderse en aproximadamente siete dólares en Estados Unidos, por sí solo, el precio podría parecer anecdótico, pero detrás de esa cifra existe una serie de decisiones estratégicas que terminaron afectando ventas, participación de mercado y valor bursátil.

Entre 2021 y 2023, PepsiCo aplicó incrementos sostenidos en los precios de productos como Doritos, Cheetos y Lay’s. El argumento tenía sentido, la inflación aumentaba, las cadenas de suministro seguían presionadas después de la pandemia y las marcas líderes suelen tener una mayor capacidad para trasladar costos al consumidor que las marcas genéricas; durante un tiempo la estrategia funcionó, sin embargo, cuando la inflación comenzó a moderarse, los incrementos continuaron y es ahí donde empezó el problema.

Cuando el consumidor encuentra su punto de quiebre

Uno de los conceptos más relevantes de este caso es que los consumidores no reaccionan únicamente al precio, también reaccionan a la percepción del precio, lo que anteriormente era visto como un gusto accesible comenzó a percibirse como un producto caro para la categoría en la que competía.

La diferencia parece pequeña, pero cambia completamente la evaluación que hace una persona al momento de comprar.

Cuando los Doritos comenzaron a acercarse a los siete dólares por bolsa, muchos consumidores simplemente concluyeron que ya no valían lo que costaban pues el producto seguía siendo el mismo; aunque la marca seguía siendo fuerte la distribución seguía existiendo y lo que cambió fue la percepción de valor, y cuando la percepción cambia, la demanda suele cambiar con ella.

¿Qué es la elasticidad de precios?

La elasticidad de precios es un concepto que mide cuánto cambia la demanda de un producto cuando cambia su precio.

En términos simples:

  • Si la elasticidad es baja, el consumidor sigue comprando a pesar del aumento.
  • Si la elasticidad es alta, el consumidor es sensible al precio y reduce su compra o cambia de alternativa.

Muchas empresas asumen que sus clientes seguirán comprando porque tienen una marca reconocida, sin embargo, la elasticidad funciona como una prueba constante de esa creencia pues no basta con saber cuánto se puede aumentar un precio, también es necesario entender cuánto está dispuesto a tolerar el mercado antes de modificar su comportamiento.

El dato que cambió la lectura del mercado

Los analistas estimaron que la elasticidad de los snacks salados de Frito-Lay rondaba 0.9, eso significa que por cada incremento del 10% en precio, la demanda caía cerca de un 9%; para una categoría históricamente considerada resistente, el dato era una señal clara de que el consumidor estaba reaccionando mucho más de lo esperado.

La empresa apostó a que la fortaleza de sus marcas compensaría esa sensibilidad y el mercado terminó demostrando lo contrario.

El costo de depender demasiado de los aumentos de precio

Muchas organizaciones encuentran en los incrementos de precio una forma rápida de mejorar resultados, aun así, cuando una empresa depende durante demasiado tiempo de esta práctica, puede generar una vulnerabilidad difícil de corregir; si bien los incrementos constantes producen una mejora temporal en márgenes, suelen elevar el riesgo de que el mercado alcance un punto de saturación.

En el caso de PepsiCo, los precios de algunas botanas aumentaron cerca de un 50% en cuatro años, un ritmo significativamente superior al crecimiento general de los alimentos y la consecuencia fue que la marca comenzó a perder parte de la tolerancia que históricamente había construido con sus consumidores.

Cuando la corrección llega tarde

Otro elemento importante es el tiempo de reacció; según el análisis presentado, las señales de desgaste ya eran visibles desde 2023, no obstante, los ajustes relevantes comenzaron a llegar mucho después, para entonces, el impacto ya se reflejaba en ventas, cumplimiento de objetivos y desempeño bursátil. La velocidad de respuesta suele ser tan importante como la decisión misma.

Las consecuencias para PepsiCo

Las cifras muestran por qué este caso llamó la atención del mercado.

Durante 2024:

  • Las ventas disminuyeron 2.5%.
  • Los ingresos se redujeron en más de 140 millones de dólares.
  • La división incumplió metas internas por más de mil millones de dólares durante dos años consecutivos.
  • PepsiCo perdió más de 50 mil millones de dólares en valor de capitalización bursátil.

Visto de forma aislada, una caída de ventas de 2.5% podría parecer limitada.

A pesar de ello, cuando se trata de una unidad que representa aproximadamente el 27% de las ventas de una compañía del tamaño de PepsiCo, el efecto se amplifica rápidamente sobre toda la organización.

Tres lecciones para cualquier industria

Aunque el caso proviene del consumo masivo, las conclusiones aplican prácticamente a cualquier sector.

1. Toda marca tiene un límite

Ninguna marca posee un poder infinito para aumentar precios.

Identificar el punto de quiebre antes de alcanzarlo es un trabajo estratégico que requiere entender mercado, competencia y percepción del consumidor.

2. Los aumentos sostenidos generan dependencia

Cuando los márgenes dependen excesivamente de subir precios, la empresa se vuelve vulnerable cuando el mercado deja de aceptar esos incrementos.

La rentabilidad mejora en el corto plazo, pero el riesgo aumenta en el largo plazo.

3. Reaccionar tarde multiplica el problema

Los mercados rara vez cambian de un día para otro, generalmente existen señales previas, lo complejo es reconocerlas a tiempo y actuar antes de que el daño se acumule.

Cuando la respuesta llega varios años después, las correcciones suelen ser más costosas y menos efectivas.

Conclusión

El caso de Doritos demuestra que la elasticidad de precios no es un concepto reservado para economistas, es una herramienta que ayuda a entender cómo reaccionan los consumidores cuando perciben que una marca ha cruzado el límite entre valor y costo.

La fortaleza de una marca puede otorgar margen para ajustar precios, pero no elimina la necesidad de monitorear el mercado, la competencia y la percepción del consumidor. Cuando esas variables dejan de analizarse, incluso las marcas más reconocidas pueden enfrentar consecuencias importantes.

La pregunta relevante no es cuánto puede subir un precio, sino cuánto está dispuesto a tolerar el mercado antes de modificar su comportamiento.

  • ¿Te has encontrado con algo similar en tu industria?
  • ¿Qué opinas sobre este caso?

Contáctanos para seguir conversando sobre estrategia, precios y comportamiento del consumidor.