Una lectura recomendada…

La tomo de www.reforma.com.mx, la publico ya que el sitio es de suscripción. No quería poner otra columna, sin embargo, creo que vale la pena ya que es excelente.
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Urgencia y ejecución
16 Feb. 09
Luis Ramón Carazo

“El sentido de urgencia es importante”, reflexionaba con un buen amigo. La complacencia “es un desastre”; sin embargo, concluimos, “el reto es ejecutar con flexibilidad lo que nos proponemos”, es la conducta más natural de quien tiene éxito en lo que emprende.

Una manera de ser diferentes es decidir mejor de lo que lo hace la competencia. Mientras la política macroeconómica se enfoca a los rescates financieros, recortes de tasas de interés, de hecho, a cualquier cosa que se les ocurra para sacar a los mercados internacionales de las horas bajas y de cuando en cuando las acciones que cotizan en las bolsas suben, sólo para volver a caer, en una época en la que el temor prevalece, el momento microeconómico es crucial para todas las organizaciones. “Rescatar al negocio sin perder a la compañía” le escuché decir a Carlos Ghosn, presidente de Nissan y de Renault, en una plática en septiembre en la Universidad de Stanford, y enfatizó: “en la que se incluya al factor humano preponderantemente”. En esa misma reunión en Stanford, Ed Catmull, presidente de Pixar & Disney Animation Studios, afirmó “el problema es encontrar personas con buenas ideas que trabajen en equipo”. Trabajar con ejecutivos y operarios el análisis de las tendencias; el análisis de las fuerzas y debilidades; el liderazgo; la flexibilidad, para acompañar a la ejecución.

El sentido de alerta es algo preponderante para lograr conseguir lo que nos proponemos, cribar entre un inmenso número de actividades irrelevantes aquellas que nos muevan hacia adelante, de manera más rápida e inteligente. Quienes actúan con sentido de urgencia (son opuestos a los complacientes) en ejecutar los cambios para aprovechar mejor las oportunidades, y no me refiero, por ejemplo, a aquellos a quienes ansiosamente gritan (literalmente) sin conseguir algo, sino a los que consiguen resultados concretos con aparente frialdad y calma.

“Despacio que voy de prisa”. Cancelar proyectos no prioritarios, delegar y no permitir que los subordinados les deleguen hacia arriba a los ejecutivos la resolución de problemas, hablar con pasión para que todos entiendan de qué se trata es comportarse con sentido de ejecución y de verdadera urgencia. Comportarse con urgencia no significa correr por toda la organización exigiendo más y más velocidad, curiosamente, “serenidad y paciencia”, como le diría Kalimán a Solín, funciona. La trampa de moverse sin orden y concierto crea más problemas que beneficios. La idea en esta época de crisis es desarrollar oportunidades para evitar herir a personas, interrumpir los planes o destrozar lo avanzado, es establecer que la lógica de la organización consiste en tener éxito en un mundo lleno de situaciones complicadas.

Revisar el qué, el dónde, el quién, el porqué, el cuándo y el cómo para entender la lógica de acción a corto, mediano y largo plazos. La palabra ejecución significa acción y efecto de poner en obra algo hasta completarlo. Este “algo” puede ser, por ejemplo, una obra musical, una novela, en nuestras organizaciones, aterrizar un plan exitoso. Ejecutar no significa iniciar un estímulo, sino seguirlo hasta terminarlo. Sin ejecución de nada valen las grandes ideas, los procesos de cambio o el liderazgo.

Conocer el negocio y al personal; establecer objetivos y metas precisas; crear mecanismos de seguimiento en asuntos específicos de operación y rumbo. Establecer canales de comunicación en donde prevalezcan las reglas de cortesía; poner atención y no distraerse. Hablar en primera persona; escuchar sin interrumpir; no quedarse con dudas; ser conciso en nuestras exposiciones; centrarnos en la discusión principal, en un proceso de interacción continuo, son algunas de las principales características de organizaciones o personas con afán de aprendizaje constructivo y orientado a la ejecución. Plantear la estrategia (el qué y el cómo) es sólo el principio para poder lidiar con el futuro, lo que cuenta es materializarla y además, si se requiere sobre la marcha, adecuarla a las mejores opciones.

En muchas organizaciones no se tiene claridad en el qué y en el cómo, es urgente clarificarlo, ejecutar será la consecuencia lógica, así como la flexibilidad para modificar sobre la marcha. Sé que estoy hablando de cambiar la llanta ponchada del carro en el Periférico con el tráfico a todo vapor, qué le vamos a hacer, “Aquí nos toco vivir”, como dice Cristina Pacheco, más vale disfrutarlo.

Luis Ramón Carazo es profesor de asignatura del ITAM, consultor y consejero de empresas y miembro por varios años del Consejo Internacional de The Strategic Leadership Forum.

lr_carazo@yahoo.com.mx

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