Sinergia entre socios


Dueñez*Empresaria
Carlos A. Dumois.
25-09-2009

Si no logramos trabajar a gusto y crear valor con algún socio, puede ser mejor separarse. Y esto vale también cuando dicho socio es un familiar.

Cualquier empresario escoge a sus socios con la creencia y la confianza de lograr hacer juntos lo que más difícilmente harían separados. Un socio adecuado bien integrado nos hace producir riqueza de manera más segura o eficiente que lo que solos podemos lograr. Si nosotros manejamos el negocio, somos buenos socios cuando cuidamos y aseguramos ser la mejor opción de inversión para el otro.

Cuando vamos a iniciar un nuevo negocio, y vemos que nos conviene complementar nuestros talentos y relaciones, y compartir el riesgo, con otros socios, lo que sigue es pensar en el perfil de socio que queremos tener y buscar a las personas que cumplan con ese perfil.

De esta manera, terminamos creando una sociedad en la que sus integrantes tienen el potencial de conjugar sus capacidades y conexiones externas para crear riqueza con mayor eficiencia.

En los Negocios Familiares no ocurre este proceso así. Los socios son heredados y no se escogen entre sí. La complementariedad de competencias y contactos no se da por habernos elegido unos a otros. Ésta tiene que construirse con el esfuerzo de integración, comunicación, conciliación y negociación que normalmente hay que llevar entre todos.

La participación de externos en los órganos de gobierno ayuda a edificar la sinergia entre socios familiares en este tipo de organizaciones.

Aunado a la necesaria complementariedad entre los socios, para que ésta se dé en la realidad se requiere también que exista compatibilidad entre ellos. No hace falta que sean grandes amigos y convivan socialmente con soltura, pero sí que es importante que haya un mínimo de química personal y de confianza y capacidad de diálogo entre ellos.

En los últimos años nos hemos encontrado con varios grupos familiares en donde estas condiciones no las hemos encontrado entre los socios. Hermanos que han sido accionistas del mismo grupo por años y que no son compatibles para trabajar juntos compartiendo el poder en la cima de la organización.

A veces el problema no es solamente que los socios no son capaces de construir valor sinérgicamente, sino que pueden destruir el valor creado en tiempos anteriores.
Las familias empresarias que permiten que su patrimonio se eche por tierra son ejemplo de cómo puede destruirse valor en este tipo de empresas. En años recientes nos ha tocado acompañar a varias familias empresariales a separarse entre sí por mostrar incapacidad para crear valor juntos.

Entre los varios grupos familiares que han tomado la senda de la separación, hoy quiero comentar sobre una experiencia muy enriquecedora. Este grupo estaba conformado por cinco hermanos que por mucho tiempo habían estado manejando un consorcio de empresas. Dos de ellos llevaban años pugnando por el liderazgo, luchando por el poder.

La relación entre los hermanos ya los había llevado a acostumbrarse a pautas de comunicación y relación muy enfermizas, siempre desacreditándose, frecuentemente alzando la voz, nunca sabiendo escucharse.

Al iniciar con ellos el proceso de diseño de su Estrategia de Creación de Valor, inmediatamente observamos esta dañada relación y el efecto que generaba en los demás y en sus procesos de toma de decisiones.

Pronto hicimos una reunión en la que analizamos las alternativas estratégicas que como Negocio Familiar podían elegir. La respuesta fue espontánea y rápida: ¡Preferimos separarnos!

Después de ese día demoramos casi un año haciendo valuaciones, solicitando avalúos, estableciendo criterios de negociación, mediando entre los hermanos, acordando precios y afinando propuestas. Finalmente llegaron a un acuerdo y se separó uno de los hermanos en pugna, quedándose los otros cuatro hermanos juntos en el grupo.

Al terminar el proceso de separación llegamos a nuestra primera reunión con el líder del grupo reducido. Nos encontramos con otra persona: entusiasta, optimista, emprendedora, que hablaba de sus proyectos de crecimiento y de nuevas posibilidades de inversión.

Poco después nos reunimos con los demás hermanos que quedaron integrados en el grupo y nos sorprendió la facilidad con que se comunicaron y llegaron a acuerdos en temas delicados. Parecía otra familia.

Puedo imaginar que el hermano que se separó también quedó muy contento y ahora trabaja a todo vapor en sus propios negocios.

¿Cuántos años pasaron viviendo un clima de desconfianza e insatisfacción? ¿Cuántos ratos amargos ausentes de diálogo, teniendo que tomar decisiones juntos sin comprenderse y escucharse?

¿Cuántas familias empresarias habrá así? ¿Por qué se mantienen desunidos en el silencio, y asociados en una prisión común? No crecen, son infelices, poco valor crean en equipo.

A este respecto hay tres tipos de sociedades familiares: las que crean valor sinérgicamente y conviven en armonía, las que crean poco valor juntos y apenas si se comunican, y las que destruyen valor y viven en perenne tensión entre ellos.

Y usted, ¿en cuál de esos tipos de grupo familiar se ubica?

c_dumois@cedem.com.mx
http://www.cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

1 comentario en “Sinergia entre socios”

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Scroll to Top