Rebeldes

MARKETER
Tomada de Reforma del pasado viernes.

Horacio Marchand
5 Feb. 10

Si te han acusado de inquieto o de “exceso de iniciativa”, si te has enojado porque consideras que las cosas pueden ser mejores, si peleas batallas ajenas porque no puedes no hacerlo, si quieres cambiar al mundo o emprender algo, si te han dicho inconforme o insensato: persiste, terquéale y no te dejes presionar.

Esto lo digo no si antes aclarar que corres el riesgo de que las cosas no salgan como quieres, o que te aíslen como oveja negra o te expulsen como chivo expiatorio.

El sistema o el statu quo es tan fuerte que se filtra de manera inconsciente en nuestro guión de vida y define nuestra programación como si fuera un mandato, incluso desde antes de nacer, y establece una vida “ideal”: estudias durante 20 años, trabajas 45 años, de lunes a viernes, por 50 semanas anuales y descansas 2; tienes hijos y el sistema los dirige hacia que hagan lo mismo, y así sucesivamente.

Suena duro y lo es. Es que el sistema no te da chance de considerar otra forma de vida y menos de diseñarla a tu gusto. Y si te llegas a atrever, el establishment se encarga de aislarte y tacharte de “raro” y, si te dejas, te aplasta porque aniquila el espíritu individual, sacrifica a la persona por el colectivo, te niega el derecho y la obligación de seguir tu vocación y acaba por comercializar, y por ende cambiar, tu contribución creativa o tu arte.

Vivimos en un mundo de burócratas que sirven a la gran burocracia y que quiere preservarse a toda costa. Por eso el cambio nunca será producto de los promedios y las innovaciones jamás vendrán de los buenos soldados corporativos.

De ahí que las propuestas de los rebeldes son juzgadas como divinas o diabólicas, como creativas o destructivas, pero al final del día nos enfrentan a nosotros mismos como sociedad, nos obligan a replantearnos constantemente el significado del progreso y nos multiplican las opciones.

No es nada fácil para los emprendedores arrancar algo y tener éxito. Sin embargo, hay que recordar que las grandes marcas, todas sin excepción, empezaron con emprendedores “insensatos” que se apalancaron en la rebeldía y en propuestas excepcionales, irreverentes, radicales y únicas. Empezaron como “soñadores” que se atreven a creer en algo y a tolerar muchos “no”.

Coca-Cola, Red Bull, Mary Kay, el Beetle de Volkswagen, Bimbo y hasta el iPhone, por mencionar algunos, empiezan enfocados al pequeño segmento de los innovadores que, si le dan su bendición y hay suerte, la demanda consecuentemente se activa en los adoptadores tempranos y de ahí a las mayorías temprana y tardía (modelo Rogers).

Viene al caso la siguiente anécdota: al término de una conferencia que di a estudiantes de negocios se me acercó un alumno para preguntarme qué pensaba de su marca de tequila. Ya van unos 10 proyectos de tequila para exportación con los que me he topado y ninguno me había impactado como éste: tequila Fat Ass, 100 por ciento agave.

Ass en inglés tiene varias connotaciones, todas irreverentes: un asno, el trasero, un idiota, entre otros; puedes checar su sitio: www.fatasstequila.com. Fat Ass ha colocado pedidos en Australia, Inglaterra y Estados Unidos y algunos otros países.

Esto es lo que se requiere para romper con el muro del statu quo. Un ángulo completamente irreverente que se gane su propio lugar, que a base de ingenio pueda crear su propia categoría y ser líder, aunque sea de una categoría chiquita o naciente.

Ser rebelde no garantiza el éxito de un emprendedor. Ser rebelde es una condición necesaria, aunque no suficiente.

horacio@horaciomarchand.com

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