Momentum estratégico

Dueñez empresaria
Carlos A. Dumois
21-05-2010

Tomada de Noroeste.

La inercia organizacional nos lleva a la dispersión y la destrucción de valor. Sólo el dueño es capaz de evitarla.

Los empresarios extranjeros que han sido invitados a la sesión lo ven con claridad. Los propietarios exponen sus dudas e inquietudes. Todos nos damos cuenta que hay que tomar decisiones trascendentes para el futuro de esta empresa familiar.

La familia empresaria en cuestión es una familia como todas, con sus valores, sus historias personales, sus pautas de comunicación. El negocio heredado del fundador, que faltó inesperadamente a edad temprana, es una compañía líder del mercado con un potencial extraordinario.

La madre tomó las riendas de la empresa como pudo, conociendo un poco del negocio, pero sin estar preparada para gobernarlo. El director general, hecho a la sombra del fundador, es el único listo para liderar la organización por la ruta del éxito ante la enorme presión competitiva del sector.

Esta industria ha sido sometida, como muchas, a grandes cambios que la globalización ha traído. Los grandes competidores mundiales se han ido metiendo poco a cada vez más países, retando a los locales a fortalecer su competitividad.

Esta compañía familiar, todavía bajo el mando del fundador, encontró su camino de liderazgo y ha tenido un desempeño sobresaliente en el País. Ha crecido, tiene cobertura nacional, ha creado una marca poderosa, opera con altos rendimientos y no tiene deudas.

¡Vaya! No es fácil lograr todo eso en un entorno cambiante y turbulento como el de fines de la primera década de este siglo. Esta compañía se encuentra en un momento excepcional.

La madre pide a sus hijos una definición vital. Espera una respuesta decidida, comprometida, sin titubeos; como ella respondió a la falta de su esposo; como él siempre le respondió a su empresa y a su familia. Lo que la madre quiere saber es si el compromiso de sus hijos es cabal.

En la sesión trabajamos el tema de la querencia. Los empresarios narran sus experiencias, hacen sus cuestionamientos y ayudan a clarificar dudas a la familia. Los facilitadores interpretan la situación y las inquietudes de los miembros de la familia. Se dan cuenta de la importancia de clarificar y alinear la querencia de los propietarios. También se dan cuenta del momentum estratégico que vive la empresa. Surge le necesidad de explicar y ponderar este concepto.

Momentum estratégico es un término prestado de la Física. Se refiere al ímpetu ganado por un cuerpo en movimiento, o la fuerza conductora ganada por un proceso. Momentum en Física es un vector, lo que significa que tiene cierta magnitud (masa por velocidad dice la fórmula), y una dirección.

Para poder cambiar el momentum, por ejemplo cambiar de dirección o de velocidad, se requiere aplicar una fuerza. Esa fuerza equivale al cambio de momentum.

El concepto de momentum implica que la gestión estratégica se enfoque más a la acción que a la planeación. Momentum es capacidad de cambio, es impulso de cambio con sentido estratégico.

Podemos definir Momentum estratégico como perseverancia en la consecución de ciertos objetivos estratégicos por un equipo de líderes en el campo de la acción, aunque se enfrenten situaciones adversas o cambiantes. El momentum es entonces un asunto del comportamiento organizacional, es momentum conductual.

Es el momentum estratégico el que arroja los resultados de la empresa, no los planes. Es la capacidad de movimiento hacia donde se encuentren las mejores oportunidades. Esa capacidad de movimiento en cualquier empresa proviene del dueño. Es el ejercicio de la Dueñez el que conduce, con su visión y su fuerza de voluntad, esa capacidad de cambio, de movimiento. Es el dueño el que gobierna y empuja el momentum estratégico de su empresa.

El principal objetivo del proceso estratégico es crear momentum. Es al dueño al que le corresponde asumir esta gestión.

Lo que la madre de este grupo familiar le pide a sus hijos es asumir la Dueñez en serio. “Quedarnos donde estamos implica arriesgar todo lo que hemos hecho. Tenemos que definir el rumbo. Tenemos que arriesgar. Tenemos que movernos”.

El momentum estratégico que tienen que crear en esta empresa dependerá de la capacidad de compromiso de los hijos. La madre ha puesto en la mesa el asunto medular. Los empresarios invitados han vertido su experiencia y han ayudado a ver la realidad que enfrentan. La última palabra la tienen los hijos. Son ellos quienes tienen que definir si asumen la responsabilidad de definir e impulsar el nuevo momentum estratégico que la empresa puede crear.

c_dumois@cedem.com.mx
Carlos A. Dumois es Presidente y Consultor de CEDEM.

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