Mentalidad de viraje


Sorry, no posts ayer… mucha chamba…
Les recuerdo que la columna la pueden consultar aquí. En Noroeste.com.mx.

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Dueñez*Empresaria
Carlos A. Dumois
19-06-2009

De los factores que facilitan o dificultan el cambio, la postura de sus líderes podría ser la más relevante.

Ahora que estamos trabajando intensamente en transformar compañías estancadas o entrampadas, podemos comparar qué tan rápido avanza cada una de ellas. Hay factores que sobresalen y que vale la pena comentar.

La situación financiera. Es obvio que la situación de liquidez y solvencia del negocio es una diferencia básica entre distintas empresas. Las que están más atoradas y luchando por sobrevivir son las que generalmente se mueven más ágilmente. Sus dueños están asustados. Sus empleados temen perder su trabajo. Fácilmente aceptan la disyuntiva entre cambiar o morir. Las que apenas empiezan a mostrar signos de deterioro en sus resultados son más reacias a cambiar. Todavía no les llega el agua a los aparejos y se sienten tranquilos y capaces de cambiar por sí mismos el curso de su historia.
Entre esos dos extremos hay una gran diversidad de conductas en los líderes y organizaciones que, a pesar de observar que ya su situación se está volviendo peligrosa, pueden o no estar dispuestos a emprender cambios profundos en su manera de hacer negocio y de organizarse.

La viabilidad del negocio. Si en el fondo la empresa tiene sólo fórmulas de negocio que han perdido vigencia y que no tienen futuro, las cosas son mucho más complicadas.
Cuando contamos con uno o más negocios que conservan su capacidad de crear valor, el problema es cómo quitar los obstáculos que han impedido explotarlos. Cuando se trata de negocios que no han dado, ni darán después, las decisiones serán mucho más drásticas.

Lo que está en juego. Hay empresas que forman parte de un grupo mayor y que tienen el respaldo para mantenerse a flote, aun perdiendo dinero por mucho tiempo. Hay otras que, aunque no pertenezcan a un grupo, sus propietarios cuentan con recursos para soportar flujos negativos por sus propios motivos. Los dueños de la mayoría de los negocios no pueden sostener una empresa perdedora por mucho y tiempo, y la falta de tiempo se convierte en una presión fuerte para tomar decisiones, aunque éstas sean dolorosas y duras.

La actitud de los líderes. La postura de los empresarios sobre el reconocimiento de enfermedades graves en sus organizaciones es uno de los factores que más influyen en la velocidad de cambio cuando la situación lo amerita. Hay empresarios que se aferran a sus paradigmas, se oponen a escuchar la crítica y las sugerencias y bloquean las posibilidades de cambio oportuno. En este momento estamos viviendo lo dramático que puede ser el contar con una mentalidad abierta o cerrada de parte del jefe máximo de una organización.

Entre las compañías en las que estamos trabajando en la implementación de planes de Viraje para rescatar la salud financiera perdida, hay dos en las que estamos batallando para lograr el reconocimiento del peligro inminente de quiebra. Una es un gran grupo familiar diversificado; la otra es una empresa creada por coinversión entre empresarios nacionales y extranjeros. En ambas hay un líder máximo con el poder de controlar todas las decisiones… y de bloquearlas. No son casos sencillos, ninguno de los dos. Hay que modificar muchas cosas en ambos: cambiar altos directivos, eliminar productos y mercados, reducir gastos, reestructurar pasivos, cambiar prácticas y costumbres organizacionales que destruyen valor, etcétera. Pero en ambos casos hay caminos viables de salida. El tiempo corre rápido en casos como éstos, y las acciones tienen que ejecutarse con diligencia y determinación. Hemos encontrado una similitud en estos dos casos, y en otros similares del pasado: el miedo. Lo que más frena a estos dos empresarios es el temor a fracasar. Su miedo es tan grande que están paralizados. No tienen muchas opciones. Tienen que aceptar que ellos no han podido sacar adelante sus empresas. Necesitan ser humildes y reconocer sus limitaciones.

Por este temor mezclado con soberbia es que las compañías llegan a la suspensión de pagos y a la quiebra. Es la mentalidad de sus líderes la que les impide abrirse a otras alternativas y aceptar ayuda. Sin no evoluciona esta mentalidad, estas empresas terminan en la insolvencia y en la muerte. Ojalá nuestros amigos se abran, confíen y acepten cambiar… a tiempo.

c_dumois@cedem.com.mx
http://www.cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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