Los mitos de la clase baja en México

Un estudio reciente desmitifica a las 4 grandes concepciones erróneas de la sociedad mexicana sobre los que componen la clase más baja. De La Riva Group (DLR), empresa especializada en investigaciones de mercado y opinión, dio a conocer los resultados de su estudio cuantitativo y cualitativo sobre la población mexicana en lo que se conoce como la “base de la pirámide”, es decir, aquellos cuyos ingresos son los más bajos. Las relaciones personales son la clave de su supervivencia.

La “base de la pirámide” es un segmento compuesto por 6 de cada 10 mexicanos, cuyos ingresos familiares van de los $3,000 a los $13,000 pesos. Esto es curioso, para empezar, pues el 90% de los miembros de este grupo se concibe a sí mismo en términos socioeconómicos como “clase media” y no “baja”.

Los 4 grandes mitos sobre la población de la “base de la pirámide” son:

(1) Está tecnológicamente rezagada

A pesar de que sus ingresos son muy limitados, los que componen este grupo participan activamente en la ola tecnológica. El 43% tiene computadora. El dispositivo móvil que más usan es el smartphone, muchas veces en ausencia de una computadora en casa, o de un servicio de internet, y lo hacen mediante aprovechar los sitios de conexión gratuita.

De quienes navegan por internet, el 89% usa las redes sociales. Sin distinción del medio, el 61% tiene alguna forma de acceder a internet y lo usan principalmente para chatear y revisar su correo electrónico. El 43% navega todos los días. Los jóvenes de entre 18 y 30 años constituyen el 54% de los que realizan estas actividades.

En cuanto a enseres domésticos, 2 de cada 10 poseen una pantalla, 6% cuenta con consola de videojuegos, 7 de 10 tiene reproductor de DVD y 5% posee una tablet.

(2) Realiza gastos sin mesura en eventos clave, como fiestas, vacaciones, etc.

Los gastos son programados y compartidos. En las fiestas religiosas, por ejemplo, el 29% dice que toda la comunidad coopera para la realización de los festejos. El 15% destina un porcentaje de sus ingresos para el ahorro en el corto plazo, para usarlo después en fiestas y celebraciones. El 60% acudió, durante el último mes, a alguna reunión con amigos o familiares.

El mecanismo de apoyo mutuo entre la red de contactos familiares y amistosos opera a manera de “seguro de desempleo”, mediante el cual los gastos se comparten entre los miembros del grupo, y el movimiento del dinero se lleva a cabo mediante préstamos informales. Las reuniones contribuyen a estrechar los lazos afectivos por la vía de las interacciones entre personas.

(3) No ahorra

Si bien es cierto que el porcentaje de la población que ahorra es muy bajo (8 de cada 10 no lo hace), los que sí lo hacen recurren al ahorro mediante tandas (1 de cada 4). Mientras el 43% desconfía de los bancos, el 22% por ciento hace uso de ellos para ahorrar. Los que ahorran en casa son 5 de cada 10 (la mitad), y el 4% lo hace mediante cajas de ahorro.

Una de las formas de “ahorrar” más curiosas, que tiene lugar entre esta población, la constituye el préstamo informal. Entre los miembros de “la base de la pirámide” se prestan dinero a manera de favor, el cual esperan que les sea devuelto de la misma forma en caso de necesidad.

(4) Las colonias en donde vive se encuentran al margen de la legalidad

El 52% considera que lo más preocupante es la inseguridad, el 44% confía en el ejército, 6 de cada 10 desconfía del gobierno y los partidos políticos. El 18% confía en la policía, y la mitad de la población estaría de acuerdo en crear un grupo de autodefensa ante una posible amenaza. Las pandillas cumplen la función de mantener un cierto orden social protegiendo a la comunidad de los intrusos y las pandillas vecinas. Sin embargo, el 60% estaría a favor de desintegrar las pandillas si existiera una institución de seguridad pública que mantuviera el orden.

La “base de la pirámide” en México se conforma por tres segmentos, o niveles socioeconómicos, identificables por su ingreso mensual familiar y las necesidades cubiertas en el hogar, y son: C ($10,690 a $13,499), D+ ($7,800 a $10,689) y D ($3,130 a $7,779). Para el estudio, se seleccionó como muestra a hombres y mujeres de 18 a 65 años, de los tres segmentos mencionados.

En conclusión, de acuerdo a la empresa de investigaciones de mercado y opinión que condujo este estudio, las principales ideas que se tienen sobre la clase más baja en México, o son mitos francos o deberían reformularse, esta vez con más cautela e información.

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