Liderando la súper flexibilidad

Comparto la nota del periódico Noroeste.com.mx
La nota la pueden encontrar aquí.

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Dueñez*Empresaria
Carlos A. Dumois

La agilidad estratégica puede ser responsabilidad de todos… y de nadie.

La agilidad estratégica es, sin lugar a dudas, la ventaja competitiva a desarrollar en este inicio del siglo XXI. La inestabilidad e incertidumbre que enrarece hoy el entorno económico-financiero demanda que la empresa revise continuamente si su posición competitiva responde a todos los cambios que estén ocurriendo en su industria y alrededores.

La confianza de seguir creando valor no puede ser una responsabilidad que quede al garete.

Hemos dicho siempre que una de las tareas fundamentales del rol de dueño es la renovación de la oferta al mercado, del ejercicio del mando y el poder, y de la capacidad de renovación en general. Esto último se traduce en la habilidad que requieren hoy todos los negocios para actualizar cualquier aspecto de su quehacer ante los cambios que ocurren en su entorno: renovación de procesos, estructuras, sistemas, políticas y prácticas en todas las áreas.

También hemos insistido en que hoy ser flexible implica, al mismo tiempo, construir fortalezas robustas para resistir la presión externa y desarrollar capacidades de adaptación versátiles que permitan adecuarnos al mercado y aprovechar las oportunidades que éste nos trae.

Es en esta última parte que la intervención de la Dueñez es determinante. Cuando nos toca definir si nos salimos de un negocio o entramos a otro nuevo, o si nos asociamos o disociamos de un aliado, si abandonamos una fórmula de negocio para apostarle a otra desconocida, los riesgos implícitos son altos. Puede ser que en esa decisión estemos trazando el rumbo futuro de la empresa y sus posibilidades de permanencia.

Es al dueño a quien le corresponde entrarle a estos asuntos, con o sin la concurrencia de los ejecutivos o de otras personas que lo complementen en este rol. Un dueño activo, bien informado, conocedor de la industria y con dominio del sector, comprometido con los caminos de creación de valor para los clientes, los accionistas y la comunidad. Dueño sabedor de las implicaciones que tiene el destruir valor si no se adapta, o si no aprovecha los giros que da el ambiente en que opera. Ese dueño es el primero y último responsable de la flexibilidad.

Ese dueño no puede confiar en que, una vez más, su organización hará un alto en el camino y encontrará un nuevo rumbo y una serie de medidas para contrarrestar y aprovechar los movimientos externos. No habrá tiempo; ahora se requerirá algo más consistente, más enraizado en el entramado de su organización.

Hoy sabemos que en este río del acontecer económico no hemos entrado a una zona de rápidos con cascadas y piedras peligrosas que se atraviesan. Es mucho más que eso.

En esta nueva era es el río el que ha cambiado, como si el anterior fuera un pequeño afluente que de pronto ha desembocado en un río mucho mayor, mundial, con un gran caudal, con corrientes impetuosas, cascadas empinadas, rocas enormes y ocultas, y con más y más afluentes concurriendo a él.

Esta nueva época equivale a habernos salido de nuestra tranquila bahía y a que nos hayamos decidido a navegar para siempre en un mar abierto y violento.

No vamos a poder responder con un golpe de timón a la marejada. No aguantaremos los huracanes que se avecinan. No duraremos mucho tiempo sin pescar y conseguir alimento. Nuestra pequeña barca no está preparada para eso. Tenemos que rediseñarla, reconstruirla, repararla, reforzarla, hoy y cuantas veces sea necesario.

Ésa es la actual labor del rol de dueño: la redirección, la reinvención, la remodelación. Esa tarea es hoy tan intensa que la hemos denominado Súper-flexibilidad. No sólo es súper por su intensidad, resistente a fuerzas de cambio mucho más poderosas; también es súper por su cobertura, que abarca todas las áreas del quehacer empresarial: flexibilidad comercial, operacional, organizacional, financiera; y por sus implicaciones, que engloban la flexibilidad patrimonial, societaria, familiar, legal y otras.

Esta tarea de la Dueñez, es mucho mejor saber compartirla y aprender a hacerla en equipo.

Esta flexibilidad sintetiza la capacidad de resistir con fortaleza y la habilidad de responder con agilidad y prontitud, de manera estructural y permanente, proyectada hacia el futuro como una virtud adquirida para cualquier situación venidera.

Este siglo es desafiante. Demanda del rol de dueño un permanente estado de alerta y apertura para trasformar su empresa; un liderazgo con visión global, intuición estratégica y capacidad de escuchar y trabajar en equipo. Necesita que sea más ágil, conectado al mundo y buen gestor de talentos complementarios. El dueño de este siglo sólo tendrá éxito si desarrolla las habilidades de la Súper-flexibilidad.

c_dumois@cedem.com.mx
http://www.cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.
* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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