La ley del corrido; por Alejandro Sánchez

Desde hace algunos días el Discovery Channel está trasmitiendo una producción exclusiva para Latinoamérica titulada “La Ley del Corrido”, donde se cuenta la relación de la música de corridos con la cultura del narcotráfico.

El escenario principal del documental es Culiacán pero también hay eventos que suceden en Mazatlán y el nombre Sinaloa es mencionado repetidamente a lo largo del programa. El hilo conductor es la historia de un grupo llamado “Los Canelos de Durango”. Participan con testimonios los integrantes de otros grupos musicales como Los Tucanes de Tiiuana y Los Tigres del Norte. También hay intervenciones de periodistas, psicólogos y del escritor Elmer Mendoza.

Como estado y ciudad, la verdad es que salimos raspados. La fotografía y las locaciones pintan a Culiacán como una ciudad obscura y hostil, como un pueblote pavimentado donde toda la gente se comporta y viste con ese estilo que en el mismo programa describen como “achalinado”. Aparecen muchas camionetas último modelo, cantinas, convoys de soldados y titulares escandalosos de la prensa. Los productores no se tomaron ninguna molestia de reivindicarnos con algún rasgo más positivo como la pujanza agrícola, la vida cultural y cosmopolita de Mazatlán o la dinámica empresarial y turística.

No podemos negar que el Culiacán y el Sinaloa que son ilustrados por este programa sí existen, que esa cultura sí vive entre nosotros. Tampoco podemos negar que el narcocorrido es un género musical bien instalado en el gusto de un amplio mercado dentro y fuera de Sinaloa. Una de las tesis del programa es que esta música no es responsable de crear la narcocultura sino que es una expresión de ella, que prohibir los narcocorridos no reduce el índice delictivo ni las conductas prepotentes o antisociales. Al final queda la sensación de que en realidad es un logro de los Sinaloenses el haber creado y exportado con tanto éxito comercial un género musical, aunque este se nutra de un fenómeno ilegal y que de alguna manera lo legitime.

El problema para Sinaloa es que estos sean los únicos temas de la vida de nuestro estado que trascienden en los medios de comunicación a nivel nacional e internacional. Hoy es el Discovery Channel pero también se habla del narco y la violencia en el New York Times y en las revistas internacionales de política y negocios. Haga la prueba de introducir las palabras “Culiacán” o “Sinaloa” en Google, Wikipedia o Youtube y verá que un alto porcentaje de los resultados estarán relacionados con violencia, narcotráfico y música de corridos.

No hemos podido equilibrar el mensaje que como ciudad y estado le mandamos al mundo. El narcotráfico y su cultura crean de manera espontánea noticias y también expresiones (música, moda y conductas) que son exportables y resultan del interés y del gusto de mucha gente. Pero los empresarios, las autoridades y los comunicadores no hemos sabido empaquetar y vender un producto igualmente atractivo a partir de todo lo que tenemos para presumir: playas, tierra fértil, cultura emprendedora y de trabajo, hermosos paisajes, ciudades pujantes, comercio, gastronomía, un medio ambiente más o menos conservado, entre otras

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