Estructura organizativa o cómo hacer el trabajo en la empresa

Tomado de Milenio.com , la columna aparece todos los Lunes.

 Alfred Chandler, legendario profesor de historia de los negocios en Harvard, decía que la estructura sigue a la estrategia. Primero, determinemos lo que queremos hacer y después veamos cómo nos organizamos para hacerlo.

Sin embargo, es común la tendencia a construir la casa por el techo, es decir, a diseñar la estrategia a partir de la estructura organizativa.

De hecho, muchos negocios han nacido y crecido al hilo de una oportunidad en un mercado, sin más estrategia que aprovecharla lo mejor posible, apoyados en una estructura que soportaba el “qué hacemos” y “cómo lo hacemos”, aunque faltaba “por qué lo hacemos”.

La estructura nos ayuda a definir qué se debe hacer y quién debe hacerlo. Es una de las bases de la organización (o de la desorganización) de las actividades de una empresa.

Ahora bien, a lo largo de la historia, diversas compañías se han organizado de diferentes formas siendo las más usadas las estructuras funcional, divisional, horizontal y matricial.

En la funcional, el trabajo se divide según las funciones que se realizan, la divisional se ve frecuente en empresas con varias líneas de productos pues las distintas unidades tienen una miniestructura funcional propia.

En la estructura horizontal las estructuras funcionales o divisionales de las grandes corporaciones resultan en una proliferación de mandos intermedios, con la tarea de vincular las políticas emanadas de la alta dirección con el trabajo cotidiano de los empleados de línea. Sin embargo, es frecuente que esta estructura obstruya los flujos de información, la transmisión de la cultura y los valores, y distancie la dirección general y la estrategia de los trabajadores en contacto con el cliente. Pero en los últimos años, muchas empresas han adoptado estructuras horizontales, caracterizadas por una menor cantidad de niveles jerárquicos y un mayor contacto entre empleados y alta dirección.

En las estructuras matriciales, frecuentes en consultoría y otras empresas que organizan su trabajo por proyectos, los empleados tienen dos jefes, el director de su departamento y el del proyecto donde está trabajando. Ambos deben coordinarse bien para no bloquear la organización con sus decisiones.

Ahora bien, ¿cuál es la mejor estructura organizativa? Resulta imposible brindar una respuesta válida para todos los casos. Y las modas tampoco ayudan. Henry Mintzberg demostró que cada una de las diferentes maneras en que una empresa define las relaciones formales internas entre sus unidades es más adecuada para unos entornos, o tipo de negocios, que otras.

Guillermo de Haro. Profesor IE Business School
gde@profesor.ie.edu

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