Dodgers yogistas


Los clubes de béisbol en Estados Unidos son dignos de admirar en muchos sentidos mercadológicos. Tienen que buscar el billete noche tras noche ya que son muchos juegos y la aportación de las entradas una parte proporcional importante en materia de ingresos.

Tienen que ser creativos y además de poner buenos equipos en el terreno de juego, necesitan de mucha creatividad para hacer que la gente sea atraída por los temas y campañas que lancen. Además, las relaciones públicas son una parte fundamental del negocio promoviendo cumpleaños, grupos, paquetes, labores con la comunidad y con los jugadores. Todo esto va encaminado a buscar mayores ingresos y tener una mayor relación con los clientes –engagement-.

Algunos clubes están haciendo promociones como ‘pagar’ por ser uno de los recoge bolas cuando alguien batea un foulball (varios), hacer camping en el estadio después del juego (Gigantes) y otros se encuentran organizando cruceros con jugadores hacia las Bahamas (Mets).

Lo anterior lo digo porque en días pasados y en su afán por mejorar la relación con las mujeres -quienes históricamente gastan menos que los hombres-, los Dodgers enfocaron una promoción de que un jugador de ellos diera clases de Yoga en el outfield por $100. En este caso el jugador fue Andre Eithier y el evento fue organizado el pasado sábado por la mañana. Lo interesante aquí no es solo la promoción en sí, sino que el club ganó exposición en medios locales, nacionales e internacionales: uno de los grandes beneficios de las relaciones públicas y que muy pocos aprovechamos.



Reflexión:
¡Promociones y relaciones públicas! Salvo ciertos equipos en Latinoamérica, los equipos y dueños piensan que solo porque ganan o porque son el equipo de casa la gente va a venir. La gente se aburre y me impresiona que muchos tratan a sus jugadores como verdaderas divas de tal manera que no pueden contribuir a las promociones del equipo o hacer labores con la comunidad. La situación con muchos de ellos esta viceada y piensan que lo único bueno es la cerveza. Ni siquiera piensan en el merchandising o razonan que si un tercero -experto en merchandising- se los maneja les va a robar el negocio. Tienen que invertir por lo menos tiempo en sus planes de mercadotecnia y mayor creatividad en sus campañas y promociones, que muchos ni tienen. Es más, no cuentan ni con marketers dentro de su organización y luego se andan quejando que por qué no llenan los estadios.