Campos de la querencia personal

Dueñez*empresaria
Carlos A. Dumois
Tomado del periódico Noroeste.
 

Un empresario sin querencia personal es un empresario sin alma, sin espíritu que comunicar a su empresa.
Hemos descrito la importancia que tiene la definición clara de la querencia de los dueños, y el rol que ésta juega al precisar la misión y visión de la empresa. Esta definición sigue un proceso que parte de la querencia personal de cada propietario, de la querencia familiar de ellos en su conjunto y de la querencia empresarial que como institución persigue.
La querencia personal se define en cinco campos fundamentales. Lo que se quiere suele relacionarse con el uso del tiempo, con el patrimonio, con el rol a desempeñar en la empresa, con el crecimiento personal y con la trascendencia. Ahora queremos describir qué comprende cada uno de ellos. 


MANEJO DEL TIEMPO. En el manejo del tiempo se tiene que definir qué se quiere hacer con el tiempo personal, si dedicarlo a la familia, los amigos, los deportes, la salud, los viajes, los estudios, la cultura, los gustos. Es importante establecer prioridades y optimizar el uso del tiempo. También hay que definir lo que se quiere dejar de hacer, cuáles son los cambios a través del tiempo y cuál es el tiempo más importante que se quiere lograr al manejarlo.
PATRIMONIO. Respecto al patrimonio, se debe precisar cuáles sean las metas patrimoniales y de qué tamaño es la necesidad patrimonial: para sostener un nivel de vida, para crear un fondo que dé libertad financiera, para generar una masa patrimonial que permita favorecer a la familia, para costear carreras, para crear una fundación, para heredar. Desde el punto de vista moral, el bien tiene que ser conferido con un propósito que favorezca a otros.
En el aspecto de lo que se quiere hacer con el patrimonio, entran los criterios cualitativos y cuantitativos. Hay quienes se dedican toda la vida a hacer dinero, pero que no saben adónde van. Hay que definir cómo se quiere que esté conformado el patrimonio, si en instrumentos de ahorro, en bienes inmuebles, etcétera. Se debe saber qué se quiere hacer con ese patrimonio.
El patrimonio no tiene sentido por sí mismo, como un tesoro; es un instrumento para algo, para garantizar un nivel de vida, para conseguir una serie de metas personales o para cumplir obligaciones con la familia. En ocasiones en la mente del empresario está acuñar un patrimonio que ni siquiera se protege, que no está soportado legalmente; hay que tomar conciencia de si se conoce cuánto vale, como si se tiene una respuesta al diagnóstico de esa situación patrimonial, los riesgos a los que el patrimonio está sujeto, los costos de tenerlo, de hacer movimientos, cuáles sean las figuras legales y si se está satisfecho con todo eso.
ROL EMPRESARIAL. Hay que decidir qué se quiere hacer en términos de rol empresarial; qué gusta y qué no; qué tipo de actividades se quieren desempeñar; en qué se quiere crecer como empresario, y con qué capacidades; con quién se quiere compartir el negocio y qué rol se quiere jugar ahí.
Hay que definir cuáles son los talentos, las habilidades dentro de lo que gusta hacer; cómo quiere uno relacionarse con la empresa; lo que se quiere soltar. Es muy importante reconocer para qué se tiene talento y habilidad, y para que no; y saber reconocer dónde ubicarse y buscar el complemento. Prever qué hay que preparar; si se va a retirar, hay que diseñar un mecanismo que supla.
CRECIMIENTO PERSONAL. Se debe elegir en qué se quiere crecer. A lo mejor hay campos de interés para dedicarles tiempo, como una carrera o una maestría. Averiguar si algunos miembros de la familia tienen proyecciones hacia el futuro, y ayudarles a construirlas. Determinar cuáles son los anhelos y las competencias del desarrollo personal; qué no se puede dejar de lograr, qué no se puede permitir; qué aspectos de la gestión se están quedando cortos ante los requerimientos de la empresa; cuál es el cambio más importante que se quiere lograr en el crecimiento personal y familiar.
TRASCENDENCIA. En términos de trascendencia, se debe definir qué se quiere lograr: cómo se quiere trascender en la empresa, la industria, la comunidad y la familia. ¿Qué deseos se tienen en cuanto a la permanencia de la empresa? ¿Se desea que los hijos le den continuidad al proyecto empresarial? ¿Qué se desea que se diga del empresario cuando falte? ¿Qué cosa trascendente no se puede dejar de hacer? ¿Cuál es el cambio más importante que se quiere lograr en el ámbito de la trascendencia? A veces esos paraqués no son más que candados para asegurar que eso es lo que se quiere, y que se tienen razones y motivos válidos para quererlo. 


La querencia personal se define, por un lado, en las cosas que se quieren lograr; para qué se quieren lograr, y qué significado tienen; quiénes influyen en esa querencia; quiénes tienen un papel importante, un rol qué jugar dentro de cada una de esas cosas que se quieren. La querencia puede cambiar porque cambia el entorno y porque cada uno va cambiando también. Si se le da peso a varias cosas, es lógico que algunas cambien.
Definamos nuestras querencias.

c_dumois@cedem.com.mx
http://www.cedem.com.mx
Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

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