Aprendiendo de Apple


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Dueñez*Empresaria
Carlos A. Dumois.

No innovamos porque no creemos en el poder de la innovación.

¿Qué le puede enseñar Apple a Coppel? Esta pregunta se hacía Agustín Coppel Luken recientemente, en un escrito enviado a los miembros de su Consejo. Impresionado por el estilo organizacional y los logros de la empresa Apple, bajo el liderazgo de Steve Jobs, Agustín nos compartió sus reflexiones sobre la innovación en los negocios. Ahora yo se las comparto a ustedes.

Esta compañía, Apple, con sus estructuras sencillas, con pequeñas oficinas, mínima estructura organizacional, sin fábricas ni grandes departamentos de diseño, subcontrata la distribución, las ventas, los sistemas y la mercadotecnia. Son prácticamente una empresa virtual. Apple tiene tiempo, espacio y recursos para innovar porque no se distrae en procesos que no son críticos para su fórmula de creación de valor.

El poder competitivo de Apple, continua Coppel, radica en saber conceptualizar productos muy atractivos de aceptación general y en su muy inteligente, original y poderosa manera de venderlos. Apple ha creado una organización innovadora que genera, valida e impulsa con eficacia muchas ideas de negocio continuamente. Sus éxitos son gigantes, pero en el caso de su teléfono celular Apple fue más allá.

El IPhone es mucho más relevante de lo que imaginamos. No es sólo un gran teléfono celular. Es una parte de la personalidad de la juventud moderna, y de los que quieren ser parte de ella.

Es un almacén amigable de fotos, datos, canciones y programas de “Open Source”. El mundo entero le está sumando cosas y lo está fortaleciendo. Todo esto se ha convertido en un tsunami de aplicaciones que están creando un ecosistema que Nokia, Palm, Blackberry y otros no son capaces de igualar.

El Apple Store es otra idea genial de Jobs. La compañía se ha convertido en una eficiente cadena de “retail” con estándares de rendimiento extraordinarios. Las tiendas de Apple superan en muchos indicadores a las mejores cadenas del mundo, incluyendo a Walmart, IKEA o Target.

Todo esto les da a los usuarios, día a día, más opciones y más razones para fidelizarse al IPhone, en lugar de cambiar a otra marca. La empresa Apple, que de verdad es única en sus formas, increíblemente sólo tiene un teléfono celular, pero muy bueno. Los demás, sus competidores, Samsung, LG, Nokia, tienen cientos. Apple uno.

Todos los desarrolladores de software y de juegos del mundo tienen ya opciones para el IPhone, y si se venden ganan su comisión. Hablan en sus anuncios de más de ¡50 mil programas! Esto representa toda una revolución en la forma de hacer negocios a través de la “Open Source”.

Partiendo de esta realidad mundial que es el IPhone, cabe preguntarnos: ¿qué podemos hacer en nuestras empresas para aprovechar este fenómeno mundial que ha creado toda una tendencia?

¿Cómo podremos crear una estrategia de productos y servicios que se monte sobre el IPhone? ¿Qué productos y servicios podemos ofrecer a través de él? ¿Cómo crear un concepto único y encantador? ¿Cómo hacer un producto global que sea el más “hot” del mundo? ¿Cómo construir en nuestra empresa una organización innovadora?
Apple ha creado valor más eficientemente que Microsoft desde que Steve Jobs regresó a dirigirla. Los múltiplos sobre sus utilidades son espeluznantes. Su crecimiento, aun en tiempos adversos, es impresionante. ¿Cuál es la clave de Jobs?

Él entiende la innovación de una forma singular. Para él no se trata solamente de desarrollar productos diferentes. Esteban Coppel añade a las reflexiones de Agustín que no se trata de hacer lo que quiere el cliente. El cliente no sabe lo que quiere. Tenemos que ser creativos e innovadores, hacer algo que nunca se le haya ocurrido a alguien antes.
Es verdad que tenemos que conocer el mercado, y al cliente; pero no para atender sus quejas, ni para preguntarle qué necesita. El conocimiento del cliente nos da la plataforma sobre la que podemos imaginar satisfactores novedosos, productos y servicios que se conviertan en nuevas categorías, en parte aguas competitivos.

También requerimos de un liderazgo visionario que nos diga por dónde buscar; y cuando encontramos, por dónde profundizar. La organización innovadora es flexible y abierta, y cualquiera puede aportar ideas para ser evaluadas. Se trabaja en equipo y se apuesta a las buenas propuestas. La organización innovadora invierte en la búsqueda, sabiendo que sólo algunas ideas prosperarán. En el proceso no podemos saber cuáles de ellas serán.

La innovación es el camino para generar valor a través de formas que rompen los esquemas establecidos. Necesitamos aprender a innovar. Es un reto para las empresas que quieren permanecer, trascender y mantener su capacidad de crear riqueza. Los dueños no tienen que ser necesariamente innovadores. Necesitan creer en la innovación e invertir en ella, y en su aprendizaje.

c_dumois@cedem.com.mx
http://www.cedem.com.mx
Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.
“Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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