‘¿Cómo caen los poderosos?, Segunda Etapa del Deterioro’ por Alejandro Sánchez


En las últimas dos semanas hemos comentado sobre el último libro de Jim Collins: How The Mighty Fall And Why Some Companies Never Give In (Cómo Caen los Poderosos y Por qué Algunas Compañías Jamas Ceden).

Revisamos cómo grandes empresas, íconos de la excelencia y del éxito, se han derrumbado sin remedio (Motorola, Bank of America, Circuit City) y la forma en que otras han resistido y revertido procesos de caída libre (IBM, Hewlett Packard). Jim Collins nos invita a entender la decadencia empresarial como una enfermedad: difícil de detectar pero fácil de curar en etapas tempranas y fácil de detectar pero difícil de resolver en sus etapas finales o terminales.

Collins advierte que las empresas pueden haber entrado en un proceso de decadencia y aún así parecer saludables y exitosas, sin presentar ningún síntoma de fracaso.
Con la idea de ayudarnos a diagnosticar una situación peligrosa de manera oportuna, el libro desarrolla un modelo de 5 etapas de la decadencia empresarial. La primera etapa, “La Arrogancia Ciega del Éxito”, la revisamos la semana pasada. Hoy toca el turno a la 2da etapa.

Segunda Etapa: La Búsqueda Indisciplinada de MÁS

La arrogancia ciega de la primera etapa (somos grandiosos, podemos hacer todo) puede conducir directamente a la búsqueda indisciplinada de MÁS – MÁS TAMAÑO, MÁS RECONOCIMIENTO, MÁS MERCADOS. Las empresas que olvidan las capacidades fundamentales que los han llevado al éxito, las organizaciones que pierden de vista aquellos factores que los hacen mejores que la competencia, pueden comenzar a realizar esfuerzos sin sentido en mercados o industrias en donde no pueden ser exitosos. Todos somos buenos para algo, algunos pueden ser buenos para muchas cosas, pero nadie es bueno para todo.

Existe búsqueda indisciplina de MÁS cuando se entra en negocios donde no existe pasión, cuando se emprenden acciones inconsistentes con los valores fundamentales de la empresa, o cuando se invierte en terrenos donde la empresa no será capaz de desarrollar las competencias adecuadas para distinguirse del resto.

La adicción al crecimiento es también falta de disciplina, especialmente cuando éste se busca sin considerar la capacidad de colocar a la gente adecuada en los puestos clave, o cuando éste se logra sacrificando calidad, servicio y excelencia. Crecer como sea, pero crecer.

Buscar MÁS de lo que sea, de manera indisciplinada es descuidar el negocio principal para perseguir nuevas aventuras, o utilizar a la organización como herramienta para logros personales como riqueza, fama o poder.

La autocomplacencia y la resistencia al cambio son muy peligrosos para cualquier empresa. Sin embargo, la indisciplina que provoca la caída de los poderosos consiste en extralimitarse, en minar el éxito propio al buscarlo en lugares donde no corresponde.

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