Javier “Chicharito” Hernández es uno de los mejores deportistas y futbolistas mexicanos del momento. Nos atreveríamos a incluirlo entre los 5 mejores futbolistas mexicanos de todos los tiempos, aunque le falten años para terminar su carrera.

El delantero ha logrado anotar 100 goles en más de 230 juegos con el Manchester United, el Real Madrid y el Bayer Leverkusen. Solo Hugo Sánchez ha anotado más goles que él con 309 en total.

Hace unos días, Santiago Aguado, directivo del Real Madrid señaló en una entrevista con Fox Sports, que les gustaría el regreso del mexicano por ser un “gran jugador”.

Su paso por el Real Madrid fue efímero y nunca fue titular, a pesar del gol que le anotó al Atlético de Madrid en la Champions League.

En total, jugó 1391 minutos repartidos en 33 juegos de liga, Copa del Rey y Champions. Marcó 9 goles: 7 en la liga, 1 en la Champions y otro en la Copa del Rey.

Chicharito es un jugador bueno -sin ser un “crack”- pero además muy mediático. El Manchester United, Real Madrid y ahora el Bayer Leverkusen, han vendido miles de camisetas con su nombre y número.

Según el sitio TransferMarkt.es, el Chicharito tiene un valor de 22 millones de euros. Adidas es su patrocinador y Nike patrocina su calzado. El jugador ha protagonizado varios spots de ambas compañías, así como de otras marcas como Coca-Cola, Turkish Airlines, Bimbo y otras, además de la Bundesliga.

La realidad es que el Chicharito, sin ser un crack, es un jugador redituable en los dos sentidos: deportivo y en términos de mercadotecnia. No en vano, el directivo del Real Madrid dio esa declaración.

Javier Hernández vende muchas camisetas en México y en los Estados Unidos, pero además anota entre 10 y 20 goles por temporada y es el embajador perfecto de todas las buenas causas que pueda representar cualquier club deportivo, marca y selección nacional.

chicharito

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Chicharito es una buena inversión en todos los sentidos. No sería descabellado verlo de nuevo con el uniforme de un equipo como el Real Madrid.

Por Fernando Fuentevilla y Alejandro Rico.