Desarrollar nombres para nuevas marcas o entidades es complicado, los procesos de decisión lo pueden ser más.

Todos sabemos que el nombre es importante para una marca… ¿Qué tipo de asociaciones logramos al contar con uno bueno..? ¿En qué nos maximiza o en qué nos minimiza el nombre…? Un  nombre nos ayuda a establecer el tono, la identidad, personalidad para un producto, servicio o empresa. Esto todos lo sabemos, sin embargo, los procesos de decisión pueden ser complicados y generalmente son relegados. A veces todo esta diseñado, pero menos el nombre.

A continuación comparto algunas situaciones reales relacionadas con el desarrollo de nombres para marcas:

  1. Actuar al nombre como algo ‘secundario’. El lanzamiento de un nuevo producto o la formación de una nueva empresa necesita un proceso sistemático, un procesos de investigación y desarrollo y un análisis de los binomios producto-mercado más rentables. Sin embargo, si el nombre no se desarrolla al principio, las cosas pueden salir muy desordenadas. Hacer un nombre adecuado es mucho más complejo de lo que la gente piensa y se imagina. Desarrollar nombres de marcas exitosas solo es el inicio del proceso, hay que recordar que habrá muchas batallas e investigaciones legales, lingüísticas y de percepción -tal vez el nombre que pensaste o desarrollaste no esta disponible o tiene otras interpretaciones no deseadas-. No hay que olvidar que si el nombre puede registrarse, que todavía tomará tiempo para poder tener el registro adecuado de la marca.
  2. Olvidar que el nombre tiene que ser estratégico y creativo. La mayoría de las empresas no dedican ni tiempo ni recursos al desarrollo estratégico de los nombres. Habrá solo que recordar que los nombres de marcas exitosas no solo son creativos, también son estratégicos: te separan del resto de las marcas, te posicionan y comunican tu propuesta de valor. Las mejores marcas trascienden los atributos del producto o servicio y permiten establecer conexiones emocionales con clientes y prospectos. Si se ha desarrollado estrategia y una propuesta de valor, habrá criterios claros para crear un nombre diferenciado.
  3. Definir quiénes tomarán la decisión desde el principio. Generalmente, para el diseño de marcas y campañas de comunicación todos son expertos y todos tienen la capacidad estratégica de desarrollar mejores opciones, sin embargo, tanto experto solo entorpece y enrarece el proceso de decisión. Lo más práctico es establecer un proceso claro y quiénes serán los que establecerán la  decisión final. Creanme cuando menciono que este paso es muy importante, he visto muchas empresas que pierden confianza en el trabajo porque no tienen un proceso definido y se desperdicia mucho trabajo y tiempo. Un ejemplo de esto es cuando comienzan a desarrollar encuestas o preguntan a todos los miembros de una empresa qué es lo que piensan de las nuevas propuestas de nombres… ¿y qué es lo que piensan…? pues siempre piensan que lo viejo es mejor y que no es necesario cambiar. Tal y como Olivetty o Polaroid.

 


Continuaremos con más de este tema en los siguientes posts…

Fernando Fuentevilla