Recordatorios prácticos para leer encuestas pre-electorales (primera parte)

Desde hace un par de años los medios comunicación formales e informales han comenzado a publicar estudios de opinión y resultados de preferencias pre-electorales. A medida que nos acerquemos a la fecha de la próxima elección federal la frecuencia con las que se publicarán y comunicarán las intenciones de voto irán en aumento hasta que tengamos una cascada de información tanto por medios formales e informales -chats y redes sociales. En esta ocasión presento una serie de recordatorios que no se deben de olvidar al momento de leer los estudios pre-electorales y poder sobrevivir un poco (al menos eso espero):

  1. El universo que se analiza no lo conocemos hasta el día de la elección. En la investigación de mercados, la definición técnica de un universo es: ‘un grupo completo acerca del cual se desea tener información y se obtiene por medio de una muestra. Por lo regular se le considera sinónimo de población’. Y la definición de población es: ‘cualquier grupo completo de elementos que tiene un conjunto de características en común y de donde se extrae la muestra’. ¿Qué nos dice esto..? que si voy a estudiar el mercado de las hamburguesas analizo a gente que come hamburguesas, lo mismo con el sushi y con el cine. En el caso de los estudios pre-electorales el universo lo componen a todas aquellas personas que votan y este solo se da hasta el día de la elección. El problema entonces es: ¿cómo podemos predecir quién si va a votar y quien no? ¿cómo define la investigación quien será un votante el día de la elección y quien no? ¿qué metodología siguen? Recordemos que conscientemente si le preguntas a alguien si planea votar el día de la elección más del 90% te dice que sí cuando la realidad es que en muchas ocasiones no es más de la mitad. Vale la pena mencionar que muchas encuestas publican encuestas que incluyen al 100% de la población y otras a ‘votantes probables’. Algunas incluyen entrevistas solo con personas que tienen credencial de elector y otras no la solicitan u otras solo tienen cobertura urbana y no rural o ambas.
  2. Poner atención al promedio de las preferencias pre-electorales. Los promedios reducen el ruido y la probabilidad de encontrarnos con estudios fuera de serie o outliers. Los estudios outliers (con resultados atípicos) siempre van a existir y lo importante es no sobreestimarlos. Adicionalmente, un muestreo implica que estamos tomando solo una parte para inferir lo que piensa el universo, por lo que habrá outliers. Habrá que conocer también qué estudios y qué fechas son las que se están promediando, de repente nos encontramos sitios que promedian estudios de hace seis meses con los más recientes.
  3. Los estudios no patrocinados o encuestas filtradas pueden ser propaganda. Estos estudios son aquellos que se publican en medios o plataformas y por los cuales no pagaron. Generalmente tienen intención propagandística que buscan generar o modificar la percepción hacia algún candidato. Muchas veces la intención puede ser la de dar la sensación de que se alcanza al puntero o que la victoria es irremediable. Estas encuestas generalmente no presentan metodología, son vagas y únicamente reportan resultados favorables. Hay que desconfiar de ellas.
  4. Fijarnos bien en el método de muestreo que se emplea. Cuando no se presenta la ficha técnica algo esta mal y en muchas ocasiones este elemento se omite en su publicación. Las fichas técnicas nos dicen: cuándo fue aplicada la encuesta, qué regiones, qué requisitos debían cumplir los entrevistados, que metodología se siguió, cuál fue la forma de aplicación de la encuesta, entre otras cosas. Un estudio pre-electoral que tomó un mes para su realización puede levantar cejas, más cuando la campaña puede durar dos meses y en un entorno donde las intenciones cambian cada día en ciertos grupos de electores.
  5. Muchas veces los estudios no son comparables. Cuando los universos son diferentes, los estudios no son comparables ya que las poblaciones que se entrevistaron son diferentes. Es decir, no podemos comparar un estudio donde el universo fueron las personas entrevistadas casa por casa y otro donde son puras encuestas por teléfono. Las dos poblaciones son diferentes con características distintas. Ningún estudio esta mal, simplemente representan distintos universos por los cuales no son comparables. Lo que debemos hacer es comparar estudios aplicados por teléfono con otros que fueron también hechos por teléfonos. Tampoco se pueden comparar estudios que incluyen solo población urbana con otros que tienen población rural y urbana. Los estudios no son erróneos, hay que comparar peras con peras y manzanas con manzanas.

Continuaremos con más de este tema.

Fernando Fuentevilla